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Ramón Irigoyen es autor de 16 libros de obra original. Ha publicado también 15 libros de traducciones del griego antiguo y moderno.
"Descomunal poeta" (Juan García Hortelano)
"Ya era hora, coño, de encontrar una gran prosa castellana, nueva, vieja y eterna" (Francisco Umbral, Premio Cervantes)

El Madrid y el gran Gibbon

Artículo de Ramón Irigoyen publicado en «Diario de Navarra» el lunes 21 de mayo de 2012

Como escribió en su excelente libro «Adiós a la cristiandad» el teólogo Juan José Tamayo, la sociedad española de las últimas décadas ha sufrido una profunda secularización visible en todos los ámbitos: político, religioso, cultural, moral y jurídico. Y, por supuesto, también está secularizada la empresa. Veamos un caso.
Ya nos imaginábamos que a los musulmanes no les entusiasma precisamente la cruz y por eso el Real Madrid, a la hora de hacer negocios con los países árabes, ha decidido suprimir este símbolo cristiano de su escudo. Concentrados los hinchas en el juego de sus futbolistas, quizá pocos madridistas habían reparado en que cuentan con una cruz a la que podían haberse encomendado, por ejemplo, aquel día aciago en que el malaguista Cazorla le empató el partido al Madrid en el Bernabéu en el minuto 89 y perdió dos puntos de oro. Evaporada ahora la cruz de su escudo, el Madrid podrá hacer negocios con Arabia Saudí, Emiratos Árabes o Qatar, donde, por cierto, los dos próximos años, va a jugar el exmadridista Raúl, que, cuando meta un gol, no deberá cometer el error de santiguarse. El Madrid, cuyo presupuesto es de 500 millones de euros anuales, y el Barça, que supera ampliamente los 400, deben recurrir a hacer caja en los países árabes. Estas alianzas con los árabes tan complejas por la diversidad de culturas, incluida, por supuesto, la diferencia de credo religioso, ya le han creado también algunos problemas al Barça, que tampoco vaciló en plegarse a las exigencias del petróleo de Qatar. Entre la cruz y la cartera el Madrid tiene muy claro lo que tiene que elegir.
Veamos ahora un ejemplo de secularización en el mundo cultural. La publicación de una nueva traducción de «Decadencia y caída del imperio romano», del genial historiador inglés Edward Gibbon, es una noticia de una importancia cultural transcendental. La excelente traducción de esta obra es de José Sánchez de León Menduiña, autor también del soberbio prólogo que glosa la vida y obra de Gibbon. La ha publicado la editorial Atalanta, dirigida por Jacobo Siruela. Esta joya suprema de la historiografía a escala internacional apareció entre 1776 y 1788 en seis tomos. Y, a los dos siglos largos de su publicación, la obra sigue tan fresca como una parcela de lechugas tudelanas regadas ahora mismo.
«Decadencia y caída del imperio romano» comienza relatando los avatares del imperio romano en la época de los antoninos – Trajano, Adriano, Antonino Pío… -, en el siglo II p. C., y tras un apasionante viaje de tres mil páginas, desemboca en la toma de Constantinopla por los turcos en 1453. El primer volumen, de casi 1500 páginas, recientemente publicado, nos conduce de los antoninos hasta el reinado de Odoacro, época en que Italia vive en un estado miserable. En el próximo octubre, Atalanta publicará el segundo volumen de «Decadencia y caída del imperio romano», que reunirá la parte restante de esta obra cuya anterior traducción castellana, de José Mor Fuentes, es de 1842. Esta traducción de Mor Fuentes, que ha cumplido los 170 años, la publicó en edición facsimilar, en 1984, la editorial Turner en ocho volúmenes con el título de «Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano». El traductor actual, José López de León Menduiña, cuenta en su prólogo que Turner reeditó la obra, en 2006, en cuatro volúmenes, eliminando algunos errores de la traducción de Mor Fuentes. Esta edición despojó, en parte, a la traducción de Mor Fuentes de su estilo castizo y arcaizante, pero sin atreverse a encarar, como procedía, una nueva traducción más acorde con el fantástico estilo literario de Gibbon.
El autor de «Decadencia y ruina del imperio romano», una obra de una prosa tan clara como agilísima, fue un ilustrado. El gran Marcelino Menéndez Pelayo lo puso a parir, injustamente, a Gibbon en su «Historia de los heterodoxos españoles». Por fin Atalanta ha editado a Edward Gibbon, un gigante de la historiografía occidental, como se merece. Disfrutará esta obra cualquier lector que disfrute leyendo poesía, novela, ensayo o cualquier lector que disfrute leyendo el periódico. ¿Cuántos ejemplares de esta obra comprará el presidente del Madrid, Florentino Pérez, para que se entretengan durante sus vacaciones sus jugadores?

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