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Ramón Irigoyen es autor de 16 libros de obra original. Ha publicado también 15 libros de traducciones del griego antiguo y moderno.
"Descomunal poeta" (Juan García Hortelano)
"Ya era hora, coño, de encontrar una gran prosa castellana, nueva, vieja y eterna" (Francisco Umbral, Premio Cervantes)

Ha vuelto ‘La maleta mexicana’

Artículo de Ramón Irigoyen publicado en «Diario de Navarra». Lunes, 3 de diciembre de 2012

Estoy leyendo la ‘Ilíada”, de Homero, que cuenta la primera guerra documentada del mundo occidental, en la maravillosa traducción en verso libre de Antonio López Eire, publicada por Cátedra. Y vuelvo a leer la «Ilíada», con fascinación, para comentarla con un grupo de alumnos de un máster de narrativa de la Escuela de Escritores, que, influidos por el Ministerio de Economía y Competitividad – y, sobre todo, de eso, de Competitividad -, están escribiendo romances con el olímpico fin de desbancar al mismísimo Lorca que es casi invencible por su «Romancero gitano». Y, cuando estoy sumido en la lectura de la sangrienta «Ilíada» y de un poema que una alumna de la Escuela de Escritores titula nada menos que “Puto romance”, la Delegación del Gobierno de Navarra en Madrid nos convoca para asistir, en el madrileño museo Lázaro Galdiano, de la calle Serrano, al fallo de la cuarta edición del premio que lleva el nombre del ilustre editor y mecenas navarro que da nombre a este magnífico museo. Entre los cientos – y probablemente miles – de premios literarios que se otorgan anualmente en España, solo el Premio Lázaro Galdiano reconoce la calidad artística de la edición de libros e investigaciones sobre arte. El Premio Lázaro Galdiano premia, pues, el diseño y la bella impresión de un libro. El soberbio libro «La maleta mexicana», que contiene casi 4.500 negativos de los míticos fotógrafos Robert Capa, David Saymour (Chim) y Gerda Taro sobre la guerra civil española, obtiene la cuarta edición de este premio.
La maleta mexicana, publicada por La Fábrica Editorial y la Fundación Pablo Iglesias, reproduce los 126 rollos de película de estos míticos fotógrafos, que, desde 1939, habían desaparecido. Las cajas con los negativos viajaron, durante varias décadas, por Francia y México. Por fin, tras 68 años, fueron recuperadas en 2007. Las imágenes fueron tomadas entre 1936-1939. Nos ofrecen episodios clave de la batalla del Ebro, de la batalla de Brunete y de la reclusión de los republicanos vencidos en terroríficos campos de concentración del sur de Francia.
«La maleta mexicana» nos ofrece también retratos, hasta ahora desconocidos, de Hemingway, André Malraux – tan mítico como escritor como ministro de cultura del general de Gaulle -, de Lorca y de la fotógrafa Gerda Taro realizados por Fred Stein.
Los dos tomos del libro incluyen todos los negativos encontrados y artículos de 22 especialistas como Simon Dell, David Balsells, Cinthia Young, Juan José Lahuerta, y el supremo historiador Paul Preston, cuyos libros sobre nuestra guerra civil y la biografía sobre Francisco Franco – «El gran manipulador» -, por su profundidad, claridad, agilidad y objetividad hay que leer, como mínimo, con una rodilla de admiración clavada en tierra.
Participan en la convocatoria de este premio el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Beire (Navarra), localidad natal de José Lázaro Galdiano y la Fundación del museo mencionado.
El jurado ha estado compuesto por Fátima Baigorri, directora general de Relaciones Institucionales del Gobierno de Navarra; Juan Antonio Yeves, jefe de la Biblioteca de la Fundación Lázaro Galdiano; Inmaculada Alegría, directora de la Asociación Cultural Navarra de Madrid; Luis Alberto de Cuenca, escritor y experto en diseño gráfico y arte; y Ricardo Pita, jefe de la Sección de Publicaciones del Gobierno de Navarra. Todos ellos, junto con la directora del museo Lázaro Galdiano, Elena Hernando, comunicaron a los medios el fallo del premio.
El premio es, además, un homenaje a la memoria de José Lázaro Galdiano, un genio de las finanzas que demostró su inmensa inteligencia tanto en el campo económico como en el de la cultura, en el que fue un importantísimo coleccionista de obras de arte como editor de primer nivel.
Para mí, fue “una experiencia religiosa”, como canta Enrique Iglesias, leer la Ilíada mientras veía con troyano dolor las trágicas fotografías de nuestra guerra civil, cuyas heridas todavía no han cicatrizado porque no pocos familiares todavía no han recuperado los restos de sus muertos.

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