LA GENERACIÓN CHÉVERE
(Artículo de Ramón Irigoyen publicado en “Diario de Navarra”, periódico de difusión nacional, el lunes 27-6-2011).
La madrileña Escuela de Escritores (EDE), domiciliada en la calle de Francisco de Rojas, el dramaturgo que tuvo un gran éxito en España y Francia en el siglo XVII, organiza la fiesta de fin de curso del Master de Narrativa, que comenzó sus estudios en octubre de 2009. Para poner a prueba la fidelidad de alumnos y profesores – los clientes, o sea, los alumnos, deben ser nombrados siempre antes que los proveedores de servicios, es decir, los profesores – el acto se celebra el sábado, 25 de junio, a las 19.30, es decir, hora y cuarto antes de que “La Rojita” se enfrente a Suiza en la final del Campeonato de Europa y dé otra lección de fútbol, con una victoria por 0-2, siguiendo los pasos de “La Roja Madre”, una Selección que es ya como la Madre Coraje de Bertold Brecht. Doy otra prueba más de santidad y renuncio al partido de fútbol y asisto a la fiesta de fin de curso, que, en emociones, es una réplica de las cataratas del Niágara. El director de la EDE, Javier Sagarna, agradece a alumnos y profesores la entrega al trabajo, que ha fructificado, a los dos años de sus prometedores comienzos, en la novela que cada alumno ha escrito y presentado como trabajo del Máster de Narrativa. Ignacio Ferrando, coordinador del Máster y reciente triunfador en la Feria del Libro de Madrid con su novela Un centímetro de mar, que obtuvo el premio Kutxa, siguiendo los pasos de Joyce, nos trasladó a las vísperas de nuestra agonía en este mundo y de nuestro futuro deterioro cognitivo hizo aflorar los lejanos recuerdos de nuestro paso por la EDE. La alumna Esther Ginés brilló con un discurso emotivo en el que bautizó a su grupo de compañeros, descritos, uno a uno, en un breve y certero perfil, como “la generación chévere.” Voy a todas partes con el extraordinario Diccionario de americanismos, publicado por Santillana, y sobre la marcha me enteré de que “la generación chévere” era “la generación simpática, amable”. He aquí la alineación de la generación chévere: A. de Andrés, A. Alvaray, P. Bouqued, P. García Herrero, B. Gil, E. Ginés, O. Larusse, A. Marcos Ortega, P. Rojo, B. Torregroso, H. White y Blanca (de apellido, para mí, ay, prófugo). Un vídeo fantástico de Begoña Torregroso montado con fotos de los alumnos emocionó hasta a las piedras de la próxima plaza de Alonso Martínez.




