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Ramón Irigoyen es autor de 16 libros de obra original. Ha publicado también 15 libros de traducciones del griego antiguo y moderno.
"Descomunal poeta" (Juan García Hortelano)
"Ya era hora, coño, de encontrar una gran prosa castellana, nueva, vieja y eterna" (Francisco Umbral, Premio Cervantes)

La prosa genial de Teresa de Ávila

Artículo de Ramón Irigoyen publicado en «Diario de Navarra». Lunes, 2 de marzo de 2015

El próximo 28 de marzo celebraremos el V Centenario del nacimiento, en Ávila,  de Santa Teresa, una mujer genial. Como bien escribe Joseph Pérez, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2014, en su recomendabilísimo libro Teresa de Ávila y la España de su tiempo (Edaf), el franquismo le hizo el peor servicio a Teresa de Ávila al proclamarla “santa de la raza”. Para redondear su hazaña, el régimen franquista canonizó políticamente a Isabel la Católica, a quien, para aversión de no pocos ciudadanos, convirtió en el símbolo de la nueva España. Tras la muerte de  Franco, la izquierda española, por miedo a ser tildada de profranquista, no tuvo valor para denunciar estos nefastos atropellos  que, como dice Joseph Pérez, vinieron a cortar una tradición totalmente distinta.

Hasta 1936, los liberales españoles y los herederos de su doctrina – como, por ejemplo, la izquierda republicana de Manuel Azaña, presidente de la República -, incluso cuando incurrían en el más feroz anticlericalismo, jamás dejaron de admirar a Isabel la Católica, una mujer de unas cualidades prodigiosas, y a Teresa de Ávila, cuya vida fascinará a cualquier persona – ya sea creyente o ateo – que se acerque a conocerla sin prejuicios ideológicos. La izquierda republicana anterior a 1936 veía en Isabel la Católica a la reina que propició la unidad de la Península y que había logrado que España llegara a ser una potencia de alcance mundial. Por estos soberbios logros, la izquierda republicana desviaba la vista cuando recordaba que Isabel la Católica había instaurado  la Inquisición y había expulsado a los judíos.

Los liberales españoles también admiraron a Teresa de Ávila, una escritora tan de primer nivel que ahora que estoy leyendo, entre otros libros suyos,  su Libro de la vida, su genial autobiografía, con frecuencia pienso que la excelsa calidad de su prosa, por su agilidad, claridad y exquisita musicalidad,  está apenas tres milímetros por debajo de la calidad del Quijote de Cervantes. Por tanto, durante un siglo largo, uno podía estar adscrito a la izquierda sin que por ello tuviera que maldecir el día que nacieron Isabel la Católica y Teresa de Ávila. Pero hoy ¿se imagina alguien al socialista  Pedro Sánchez reivindicando a Teresa de Ávila, genial escritora, extraordinaria fundadora de 17 conventos y mística que alucinaba con las potentísimas drogas de la oración y de unos azotes con ortigas en la espalda? Pero también digamos: ¿recomendó Rajoy el año pasado la lectura de las obras del marqués de Sade, el rey del ateísmo,  en la celebración de su centenario? La intolerancia es, pues, imputable a la izquierda y también a la derecha, que se pone muy nerviosa con las críticas a los santos de su devoción.

¿Y por qué leo la obra de Teresa de Ávila cuando es muy probable que, salvo algunas monjas y monjes carmelitas y algunos otros colegas suyos de otras órdenes, la inmensa mayoría de los católicos no conoce ni siquiera las títulos de las obras que escribió la Santa? Yo, precisamente por no ser católico desde hace muchos años, tengo más probabilidades de leer la obra de Teresa de Jesús que un católico  porque las estadísticas demuestran que son los agnósticos y los ateos las personas que más leen la Biblia y  libros de tema religioso. A lo largo de toda mi vida, con más de 20 años de infancia, adolescencia y primera juventud de militancia católica, jamás me interesó la vida de Teresa de Jesús, una monja de tan poco interés para mí, por aquellos años,  como la reina Isabel la Católica. Pero, hace unos seis años, conocí en Roma a la hispanista italiana Rosa Rossi, quien me recomendó vivamente la lectura de su libro Teresa de Ávila. Biografía de una escritora. Este maravilloso libro me deparó una de las lecturas más felices de mi vida. Puedo equiparar el placer  de leer esta  biografía al inmenso placer que sentí, a los doce años, leyendo la novela Un capitán de quince años, de Julio Verne, o unos años después  leyendo la genial novela La isla del tesoro, de Stevenson. La biografía de Rosa Rossi despertó en mí una simpatía por Teresa de Ávila, que jamás había sentido hasta entonces por ella. En la reciente presentación, en la librería madrileña La Central Callao, de la excelente Historia del pensamiento semiótico. 1 La Antigüedad Grecolatina  (Editorial Trotta), del profesor de la Universidad Complutense de Madrid Wencesalo Castañares,  el editor de este libro, Alejandro Sierra, me dio la buena noticia de que iba a publicar pronto Teresa de Ávila. Biografía de una escritora, de Rosa Rossi. Este maravilloso libro, publicado anteriormente por Icaria y luego por Salvat Editores, está ahora descatalogado en los fondos de estas dos editoriales.

Biblioteca Castro ha reunido en dos tomos la Mística del siglo XVI. En el tomo I ha reunido Libro de la vida, Camino de perfección, Moradas del castillo anterior, Libro de las fundaciones y Poesías, de Santa Teresa de Jesús. Esta soberbia edición corrió a cargo de Francisco Javier Díez de Revenga. El espléndido tomo II, también preparado por Francisco Javier Díez de Revenga,  reúne Poesías, Subida del Monte Carmelo, Noche oscura, Cántico espiritual y Llama de amor viva,  de San Juan de la Cruz.

En la página 111 de la también excelente Biografía. Teresa de Jesús (Editorial de Espiritualidad) Daniel de Pablo Maroto recomienda el orden de las obras y de los capítulos que conviene seguir para leer a la Santa con mayor provecho. Daniel de Pablo Maroto aconseja que no comencemos a leer a Teresa de Ávila por las Moradas, un título que ya nos está advirtiendo  a las claras que es de lectura muy peliaguda. Comencemos, pues, por el Libro de la vida y siguiendo este orden: del capítulo 1 al 10, luego los capítulos 23-24, para  finalizar con los capítulos 32-36. Dejemos  ahí, de momento,  la lectura del Libro de la vida  y pasemos  a la  lectura del Libro  de las fundaciones. El resto del itinerario de lectura – y otras 130 páginas espléndidas – puede leerse en el mencionado libro Biografía. Teresa de Jesús.  

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