Que viene Martín Lutero
Artículo de Ramón Irigoyen publicado en «Diario de Navarra». Lunes, 5 de septiembre de 2016
El magnífico artículo “Martín Lutero y la Edad Moderna” firmado por Elías Pérez Sánchez en La Voz de Galicia nos anuncia la celebración, en 2017, del próximo quinto centenario de aquel día aciago para la Iglesia católica en que Lutero proclamó sus 95 tesis en las puertas de la catedral de Wittenberg en 1517. Lutero fue el alma misma de la Reforma Protestante que le saqueó al Vaticano, en no pocos países, muchos millones de fieles que dejaron de ser católicos porque se convirtieron al protestantismo. Y ciñéndonos exclusivamente al terreno literario hay que decir que Lutero tradujo los evangelios al alemán con tal maestría que su traducción se erigió en modelo de lengua para los escritores que en Alemania vinieron después de él. Una forma rápida de saber quién fue Lutero es leer las 25 páginas que le dedicó Hans Küng en su soberbio libro Grandes pensadores cristianos. Una pequeña introducción a la teología publicado por Trotta. Quien lea la apasionante semblanza que de Lutero hace Hans Küng es muy probable que desee ampliar su información sobre el protestantismo y entonces puede acercarse a la excelente novela, de Jesús Fernández Santos, Libro de las memorias de las cosas (Cátedra), que obtuvo el premio Nadal en 1970. El tema religioso del protestantismo lo hallamos en España en muy pocas novelas. Galdós se ocupó del protestantismo en Rosalía y Delibes en El hereje, una novela que obtuvo un enorme éxito.
El aislamiento en que vive la Comunidad de Hermanos protestantes de la novela le sirvió a Fernández Santos para ahondar en uno de sus temas preferidos: el principio de libertad exigido por Lutero en contra de las reglas y normas católicas que pretenden aislar y encerrar conciencias. Dicho en dos palabras tan claras como las claras de los huevos de las más preclaras granjas: Lutero reclamó la libertad de conciencia 450 años antes de que la Iglesia católica la otorgara a sus fieles en el Concilio Vaticano II por las mismas fechas en que en el Reino Unido – y en gran parte del mundo occidental – triunfaran los Beatles. El prólogo de Patrocinio Ríos Sánchez a la novela Libro de las memorias de las cosas – ¡un prólogo de 120 páginas magistrales! – es un prodigio de rigor y de agilísima prosa.
Pero acaba de ser canonizada en Roma la madre Teresa de Calcuta por el papa Francisco – en el mundo, Jorge Mario Bergoglio – y no hay que olvidar que es el primer pontífice que ha dado al Vaticano la Compañía de Jesús, fundada por Ignacio de Loyola. Y, por tanto, es un buen momento para acercarnos al magnífico libro Ignacio y la Compañía. Del Castillo a la misión, que obtuvo el XIII Premio Algaba, patrocinado por Ámbito Cultural de El Corte Inglés y publicado por EDAF. El jurado del premio estuvo presidido por Ramón Pernas, y formado por Patricio de Blas, Felipe Hernández Cava, José Ignacio García Garzón y Melquíades Prieto. Las autoras de Ignacio y la Compañía son las hermanas María Lara y Laura Lara, nacidas en Guadalajara, y que tienen un currículo equiparable a las atletas españolas de natación sincronizada que acaban de obtener una medalla de plata en Río. Ambas hermanas culminaron su licenciatura en Historia con sendas 38 matrículas. Y ‘sendas’ quiere significar lo que significa en castellano: que María Lara obtuvo 38 matrículas y Laura Lara otras 38 matrículas de natación olímpica. El título del primer capítulo de Ignacio y la Compañía hará arder la sangre de todos los navarros: ‘Los orígenes: el cerco de Pamplona’. En Pamplona cayó gravemente herido Ignacio de Loyola, en 1521, en la guerra civil navarra. Las 10 páginas dedicadas a san Francisco Javier son una espléndida semblanza del patrono de Navarra. Ignacio de Loyola, enemigo acérrimo de Lutero y de la libre conciencia, tenía una cualidad extraordinaria: sabía pactar. “Y no os digo más, Sancho”, que decía Don Quijote. Ah, y un título más: Don Quijote en Manhattan (Los Libros del Lince), una novela de la excelente escritora y excelente nadadora Marina Perezagua, que en 2015 llegó a cruzar a nado el estrecho de Gibraltar.




