Un robo sacrílego
(Artículo de Ramón Irigoyen, publicado en “La Voz de Galicia”, el 9 de julio de 2011. En los líneas últimas, se incluye un test para saber si eres aún medieval o una persona del siglo XXI o incluso del siglo XXIII)
La noticia del robo del Códice Calixtino, una joya bibliográfica de la Edad Media, un robo perpetrado en el archivo de la catedral de Santiago, la dan los diarios, las radios y las televisiones. Todos los medios de comunicación en los que he oído o leído esta noticia, incluidos los diarios digitales, informan, como corresponde a una sociedad bastante laica, de los aspectos profanos del robo. Resaltan, por ejemplo, que el Códice Calixtino es un auténtico precursor de las guías de viaje modernas y ofrece excelente información sobre el Camino de Santiago. En ese aspecto, el Códice Calixtino es, a su vez, deudor de la Descripción de Grecia, una magnífica guía de viajes que le debemos a Pausanias. Los medios de comunicación nos informan de muchos aspectos de este robo, incluidos los datos de que el Códice Calixtino no estaba asegurado, no hubo que forzar ninguna puerta para robarlo y la comunicación del robo se ha retrasado varios días. Pero, como corresponde a nuestros días, ningún medio dice que los ladrones han cometido un robo sacrílego. Y, sin embargo, visto con los ojos del derecho canónico, este robo es un sacrilegio. Invito a lector/a a que pronuncie en voz alta la palabra ‘sacrilegio’. Si la pronunciación de esta palabra le produce un estremecimiento, esa persona es hija de la edad media. Si, en cambio, le produce una sonrisa, debería pensar que esa sonrisa es hija del diablo, un profesional de los sacrilegios.




