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Ramón Irigoyen es autor de 16 libros de obra original. Ha publicado también 15 libros de traducciones del griego antiguo y moderno.
"Descomunal poeta" (Juan García Hortelano)
"Ya era hora, coño, de encontrar una gran prosa castellana, nueva, vieja y eterna" (Francisco Umbral, Premio Cervantes)

Rusia, España, Parla, Sagarna

Artículo de Ramón Irigoyen publicado en «Diario de Navarra» el lunes 16 de abril de 2012

Tras la clausura de la soberbia exposición «El Hermitage en El Prado», el pasado 8 de abril, Rusia y España están ya un poco más cerca. Esta exposición estaba enmarcada, junto con otros 350 eventos, dentro del Año Dual España-Rusia 2011 o Año de España en Rusia y Rusia en España. La celebración de este Año Dual, cuyo nombre me remite a la gramática griega con sus tres números – singular, dual, que expresa el conjunto de dos, y plural –, nos ha traído eventos culturales, científicos y económicos con el fin de hacer visible el contenido de las relaciones entre España y Rusia, así como estrechar estas relaciones bilaterales. El 25 de febrero de 2011, fecha en que, y digámoslo con humor, Rajoy, nuestro actual presidente de Gobierno, todavía no había venido al mundo, aunque ya sólo le faltaban dos meses para que lo alumbrara su madre, el Rey Juan Carlos y el presidente de Rusia Medvéded inauguraron el Año Dual España-Rusia con la inauguración, en el Museo del Hermitage de San Petersburgo, de una exposición de arte cedida por el Museo del Prado, que, con tanto acierto, dirige Miguel Zugaza. Aquella exposición, que contó con la colaboración de Acción Cultural Española (AC/E), obtuvo un rotundo éxito. Ha sido la exposición más visitada en la historia del Hermitage. La visitaron más de 630.000 rusos, incluyendo entre estos rusos a algunos suecos, japoneses y estadounidenses.
Y, como en la vida no hay nada tan justo como agradecer los favores recibidos devolviéndolos, aunque ya se sabe que hay gente especializada en recibir favores y no dar nunca las gracias, el Hermitage prestó también sus joyas para que las disfrutáramos en El Prado. Y así ha sido. Desde el 8 de noviembre de 2011 hasta el 8 de abril de 2012, con una prórroga de dos semanas sobre el día 25 de marzo, en que estaba previsto clausurar la muestra, casi 600.000 afortunados visitaron en El Prado esta maravillosa exposición, patrocinada por la fundación BBVA que, con sede en el madrileño paseo de Recoletos, a dos pasos de la Cibeles, dirige Rafael Pardo y subdirige Lucía Viñuela.

Esta exposición, a través de sus casi ciento ochenta obras, viaja desde el siglo V. a. C. hasta el siglo XX. Unos fondos espléndidos de pintura, escultura y dibujo, que incluyen piezas excepcionales de arqueología y artes decorativas, junto con trajes de época y mobiliario, durante cinco meses, han sido la admiración de los casi 3.300 visitantes diarios de media que se han acercado al Prado. El Ermitage y el Prado, dos de los más importantes museos del mundo, tienen su origen en la herencia de las colecciones reales de Rusia y España.
No sería exagerado decir que un alto número de las piezas de pintura, escultura y dibujo incluidas en la muestra son auténticas obras maestras. Lienzos de Tiziano, Caravaggio, Ribera, Velázquez, Rembrandt; dibujos de Durero, Rubens, Watteau o Ingres; y, entre las esculturas, el boceto en terracota de Bernini para el Éxtasis de Santa Teresa, son un festín para la vista. La pintura impresionista y postimpresionista del Hermitage han estado representadas por obras de Monet, Cézanne, Renoir, Gauguin y Matisse. Tres obras de Picasso, al que, como pintor, sólo le faltó el haber sido socio de Osasuna, el equipo con más amplia paleta cromática del planeta; y dos obras maestras de la vanguardia abstracta rusa, la «Composición VI» de Kandinski y el «Cuadrado negro» de Malevich, que tanto admira la excelente pintora pamplonesa María Otamendi, dejan casi traspuesto al visitante de la muestra. Y es lo que me ocurrió en varios momentos. Pero, sobre todo, quedé deslumbrado por «El estanque en Monstgeron» de Claude Monet.
Del lujo palaciego del Hermitage de San Petersburgo, el sábado 14 de abril, me fui a Parla, a 16 kilómetros al sur de Madrid. Un tranvía de la familia del Irati, que recorría las calles de la Pamplona de los años cuarenta y cincuenta, atraviesa Parla, un municipio de 125.000 habitantes. En el teatro Jaime Salom, un ilustre dramaturgo español, la compañía El Relevo representó con gran éxito el recital poético «Un paseo con Ana María Fagundo», poeta nacida en Santa Cruz de Tenerife. He aquí una compañía para la eternidad: el director y actor Javier Agra, Laura Rodríguez, Antonia Barradas, Eduardo García-Rojo, Santiago Gil, Pilar Mielgo y Elena Vegas. La excelente música es de María Jesús Navalpotro.
Y en Facebook leo que Javier Sagarna, director de la madrileña Escuela de Escritores, publica en la magnífica editorial Menoscuarto, dentro de dos semanas, su libro de cuentos «Ahora tan lejos», que esperamos como agua de abril o si, se retrasa algún día, como vino de mayo.

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