‘Pepiño y la Chacón’
Ramón Irigoyen
Sigue con su vía crucis el gobierno de Zapatero porque el año 2010 ha sido catastrófico para sus intereses. Las encuestas lo mandan a criar malvas. El líder del PP, que ya acaricia su sueño de llegar a La Moncloa, saca el más atlético pecho y, en unas declaraciones que hace en Ciudad Real, machaca, sin ahorrarse el desprecio, a sus posibles rivales en las próximas elecciones generales, mencionados así textualmente: “Zapatero, Rubalcaba, Pepiño y la Chacón”. Pepiño es, claro, el ministro de Fomento José Blanco, que le contestó a Rajoy, con los reflejos de un Íker Casillas experto en diminutivos, que, para ponerse a su altura, habrá que llamarle a él Marianín o Marianito. El ‘Pepiño’ ha tenido éxito en el PP. Tras la ironía de Rajoy, el presidente del PP de Andalucía, Javier Arenas, ha vuelto a llamar en un acto público Pepiño a Blanco. Siguiendo por la vía del sarcasmo, que siempre debemos evitar salvo que nos lo haya recetado en grageas el médico – y ese es, por cierto, mi caso -, Arenas podría haber asociado a Pepiño con Pipino, aquel célebre rey medieval apodado El Breve, y que fue el padre de Carlomagno, y así de paso sugerir que Pepiño El Breve tiene los meses contados en el gobierno. Elena Valenciano, vicecoordinadora y portavoz del Comité Electoral del PSOE, ha declarado que su partido no acepta que Arenas llame Pepiño a Blanco. También podría haber declarado que Rajoy no debe llamar a Chacón ‘la Chacón’. Es tan despectivo como llamar a Rajoy ‘el Rajoy’.




