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Ramón Irigoyen es autor de 16 libros de obra original. Ha publicado también 15 libros de traducciones del griego antiguo y moderno.
"Descomunal poeta" (Juan García Hortelano)
"Ya era hora, coño, de encontrar una gran prosa castellana, nueva, vieja y eterna" (Francisco Umbral, Premio Cervantes)

‘Cronistas bohemios’: un libro soberbio

Artículo de Ramón Irigoyen publicado en ‘Diario de Navarra’. Lunes, 17 de abril de 2017

El periodista y profesor de periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid Miguel Ángel del Arco acaba de publicar Cronistas bohemios. La rebeldía de la Gente Nueva en 1900 (Editorial Taurus), un libro extraordinario que presentaron brillantemente en la Fundación Diario Madrid Joaquín Estefanía y Jesús Ruiz Mantilla.  ¡Y qué espléndidas voces las de Ruiz Mantilla, Estefanía y Del Arco! Este trío puede competir con los tres célebres tenores: Pavarotti – sigue cantando, claro, tras su viaje eterno -,  Plácido Domingo y José Carreras.  Cronistas bohemios nos acerca a las vidas y a la obra periodística de cinco grandes periodistas del siglo XIX  que, en su día, triunfaron  en los periódicos y que, hoy, como es lógico, salvo Alejandro Sawa – a quien Valle-Inclán elevó a la categoría de personaje teatral en su obra  Luces de bohemia – y Luis Bonafoux, son prácticamente desconocidos. Y es lógico que Pedro Barrantes,  Antonio Palomero y, en menor medida,  Joaquín Dicenta sean desconocidos porque, como es sabido, los manuales de historia de la literatura no se ocupan de la obra de periodistas porque, además de ser muchos, suelen publicar cantidades industriales de artículos. Por tanto, los periodistas, salvo  que, además de artículos, publiquen poesía, novela o teatro – como en el caso de Dicenta, autor teatral de gran éxito, y también padre de autor teatral y abuelo de un mítico actor teatral, Manuel Dicenta  –  tienen vedada su entrada a la historia de la literatura.

Y, sin embargo, no voy a poder vencer la tentación de hacer una pregunta a la que me gustaría que dieran respuesta las personas expertas en historia de la literatura – profesores, críticos e historiadores -. Esta es la pregunta:   “¿Escribió alguna vez el gran don Benito Pérez Galdós, tan noblemente  imitado por Almudena Grandes y Rafael Chirbes, un texto tan ágil y tan divertido como el artículo A tal tío que Luis Bonafoux  publicó en 1899 en Madrid Cómico? Leamos simplemente estas tres líneas de un humor corrosivo: “Ya he dicho que en punto a odios soy egoísta. Son mi mortaja. Sin ellos sentiría frío el corazón. Embotello, pues, el odio ajeno para que fermente como la miel de caña que se tiene largo tiempo en un recipiente cerrado.”  Como declara el subtítulo del libro,  estos periodistas reciben el apelativo de ‘Gente Nueva’ que coincide, en la Roma del siglo I a. C.,  con el de ‘Poetae Novi’ (‘Poetas Nuevos’), el grupo al que pertenece el genial   Catulo, el poeta del amor y, además, poeta del odio, a quien Bonafoux  bien podría haber dedicado su brillantísima frase en la que compara la fermentación del odio con la fermentación de la miel de caña.

Cronistas bohemios se abre con una introducción de 100 páginas en la que Miguel Ángel del Arco   relata el estado del periodismo en la España de fin de siglo: la prensa, la bohemia y la Gente Nueva.  En estas páginas entramos en las redacciones de los periódicos y nos topamos con docenas de escritores que ya entonces jugaban en Champions – Clarín, Galdós, Azorín, Baroja, Manuel y Antonio Machado, Rubén Darío – o jugaban en Tercera División, que es también un nivel muy digno en literatura y en fútbol.

A la introducción inicial sigue una segunda sección de 250 páginas presentada con este título: Cinco periodistas bohemios: Los casos Bonafoux, Dicenta, Sawa, Barrantes y Palomero.  La estructura de esta sección  reparte 20 páginas  de presentación crítica de cada periodista y 30 páginas de selección de artículos publicados por los cinco periodistas en prensa. Tanto la presentación de los periodistas como la selección de sus artículos, con frecuencia, altísimamente corrosivos, le cogen al lector/a  por la camisa – incluso en los casos en que el lector no lleva camisa – y lo transportan al país de esos sueños decimonónicos de los que tienen que examinarse en sus oposiciones todos los aspirantes a concejales.

Cronistas bohemios es un libro claro y ágil  que disfrutarán todos los aficionados a la literatura y los aficionados a la historia, que aquí aprenderán tantas cosas. Cronistas bohemios es un libro recomendabilísimo para profesores y alumnos de periodismo, y para profesores y alumnos de literatura de colegios y universidades, y para profesores y alumnos de la Escuela de Escritores de Madrid y para la afición taurina en general. Y, por supuesto, ‘Crónicas marcianas’ no debe faltar en las bibliotecas.

 

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