Ramon Irigoyen en FacebookRamon Irigoyen en Twitter
Ramón Irigoyen es autor de 16 libros de obra original. Ha publicado también 15 libros de traducciones del griego antiguo y moderno.
"Descomunal poeta" (Juan García Hortelano)
"Ya era hora, coño, de encontrar una gran prosa castellana, nueva, vieja y eterna" (Francisco Umbral, Premio Cervantes)

Dos adjetivos del juez Aláez

Artículo de Ramón Irigoyen publicado en «La Voz de Galicia». Lunes, 5 de agosto de 2013

El juez Luiz Aláez que instruye el caso del accidente de tren de Santiago que ha provocado 79 muertos  considera la “conducción inapropiada e imprevisible” del maquinista, Francisco José Garzón,  como causa de la tragedia. Y, en el mismo auto,  descarta imputar al  interventor del tren, Antonio Martín Marugán, que telefoneó por un móvil al maquinista para averiguar por qué divina vía entraría el tren en la estación de Pontedeume (A Coruña) para facilitar que se apease una familia sin tener que cruzar las vías.   Comentemos, con los debidos respetos,  el uso de los adjetivos – ‘inapropiada’ e ‘imprevisible’ – por este juez.  La litotes,  que en griego significa ‘frugalidad’,  es una figura retórica  de atenuación  del pensamiento en la que el juez Aláez  ha superado a Antonio Machado, cuando, en otro alto ejemplo de litotes, escribió  “Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido”. ¡Qué suprema litotes la de este juez:! la conducción que desemboca en el entierro de 79 pasajeros es simplemente ‘inapropiada’. Pero, tras el éxito de este adjetivo,  el juez escribió  un adjetivo más, ese ‘imprevisible’, que es muy desafortunado. El accidente no era imprevisible, sino que estaba cantado, si el interventor le telefonea y distrae con su conversación al maquinista cuando este debe coger una curva. a 80 km/h y, en ese momento, va con el tren a 199 km/h. Pero, claro, el interventor, como declaró en una radio madrileña, no tiene por qué conocer el trayecto y por eso puede llamar al maquinista en todo momento .

Los Comentarios estan cerrados.