Ha llegado Eróstrato
Publicado en www.diariocritico.com 25-04-2011
Un incendio de la cripta de la nave central de la Sagrada Familia obliga a la Guardia Urbana a desalojar este templo, que entusiasma especialmente a los turistas japoneses. A la hora del incendio, visitaban el templo 1.500 personas, una cifra que demuestra una vez más el éxito artístico de Gaudí, el autor – y, por cierto, casi ágrafo – de esta joya arquitectónica, todavía hoy inconclusa. El incendio, por fortuna, no ha causado víctimas. Un hombre ha sido detenido como supuesto autor del delito, al que el presidente del Patronato de la Sagrada Familia, Joan Rigol, ha calificado de perturbado. Quienes amamos el mundo clásico, al instante, nos remontamos a un día de julio del año 356 a.C. Aquel día, Eróstrato, el primer perturbado del mundo occidental que le pegó fuego a una iglesia, incendió en Éfeso, ciudad de la costa occidental de la actual Turquía, el templo de Ártemis, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo. Sometido a tortura por orden de Artajerjes, el pastor Eróstrato declaró que había incendiado el templo para hacerse famoso. Ante esta declaración, se prohibió bajo pena de muerte mencionar por escrito su nombre. La prohibición fracasó. Contaron este suceso, entre otros, Plutarco y Teopompo. Hasta Cervantes menciona a Eróstrato en el Quijote. Unamuno, tan obsesionado con su inmortalidad, habló con frecuencia del erostratismo, que el Diccionario de la Academia define como la manía que lleva a alguna gente a cometer actos delictivos para hacerse famoso. A este último Eróstrato pronto lo olvidaremos.




