La “satánica” SGAE
ARTÍCULO DE RAMÓN IRIGOYEN PUBLICADO EN “DIARIO DE NAVARRA” EL LUNES 18 DE JULIO DE 2011
La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha batido, en los últimos años, récords de odio popular. Por eso la reciente detención de altos directivos de la SGAE acusados de los delitos de apropiación indebida y administración fraudulenta de esta empresa ha sido acogida por sus enemigos con la alegría que le lleva a uno incluso a brindar con champán. Es probable que ya desde Atapuerca se brindara con los licores de la época, que aquí solo conoce el paleontólogo Arsuaga, por la caída del enemigo. En el mundo occidental, este brindis por la caída – y, sobre todo, por la muerte del enemigo – lo tenemos atestiguado hace ya 26 siglos. Hacia el año 600 a. C., el poeta Alceo, nacido, como Safo, en Mitilene, la capital de la isla de Lesbos, pegada al norte de la costa occidental de Turquía, cuando murió el tirano de aquella época, escribió: “Ahora hay que emborracharse y beber / salvajemente puesto que ha muerto Mírsilo”. También la muerte de Francisco Franco fue celebraba por estos pagos, allá por noviembre de 1975, con muchos cientos de brindis y, naturalmente, también sus partidarios la lloraron con no pocas lágrimas.
Teddy Bautista ha dejado su cargo de presidente de la SGAE y, junto con otros directivos de la entidad, tendrá que responder ante el juez. Pero, de momento, son supuestos culpables. El caso de la deportista Marta Domínguez, linchada públicamente, hace ocho meses, por una pésima actuación de la Guardia Civil, y ahora absuelta de aquellas imputaciones por los tribunales, nos debe inducir a respetar la presunción de inocencia de cualquier imputado venciendo los deseos de condenarlo ya antes del juicio. La SGAE, que es una entidad ya centenaria, ha cometido, sin duda, no pocos errores. Pero es una entidad que defiende los derechos de autor de 100.000 músicos, cineastas y dramaturgos en un mundo donde muchos miles de ciudadanos consideran que robar los derechos de los autores con descargas ilegales es poco menos que un servicio a la patria. Al paso que vamos, día llegará en que quien haga una descarga ilegal le reclamará por su hazaña una medalla al ayuntamiento de su pueblo. Y lo peor es que habrá ayuntamientos que incluso a estos delincuentes los nombrarán hijos adoptivos del pueblo. Robar es robar, ya sea metiendo la mano en la caja o perpetrando descargas ilegales.




