La CNTC y Ron Lalá
Artículo de Ramón Irigoyen publicado en «Diario de Navarra». Lunes, 16 de septiembre de 2013
La Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), dirigida por Helena Pimenta, presentó en el auditorio del museo del Prado la programación de la nueva temporada. La entrada al auditorio fue por la puerta de los Jerónimos, la iglesia madrileña con más pedigrí a la hora de casarse y la que, por tanto, otorga más posibilidades de salir fotografiado en el Hola pronunciando el “Sí, quiero. El ser convocados por la puerta de los Jerónimos que, como vemos, otorga posibilidades de salir en los periódicos ha debido ser para compensar las dificultades de comunicación telefónica con la CNTC. Llamé a la CNTC en varias ocasiones y entre las cinco opciones que daba de comunicación – dirección, producción, etc. — la opción prensa brillaba por su ausencia. Es un error grave de no pocas empresas e instituciones el de reducir a su mínima expresión el servicio de prensa olvidando que este servicio de comunicación es imprescindible a la hora de vender cualquier producto. Pero no hagamos mala sangre ni siquiera con asuntos, como este, muy importantes, pues ya dijo algún sabio que un minuto de enfado es un minuto de felicidad que perdemos. Hablemos, pues, de la inminencia de la felicidad teatral.
El jueves 18 de septiembre la Compañía Nacional de Teatro Clásico estrena en el teatro Pavón, con sede en la calle de Embajadores, que es como decir en el corazón del Rastro, La verdad sospechosa de Juan Ruiz de Alarcón. La versión de esta obra escrita en verso es de Ignacio García May y la dirección de Helena Pimenta. Recuerdo del bachillerato a Ruiz de Alarcón como autor de La verdad sospechosa – un título magnífico – y, sobre todo, como autor de Los pechos privilegiados, que fue quizá el único texto erótico que se coló en aquellos manuales escolares que chorreaban castidad en todos y cada uno de sus géneros literarios. Me asomo a la Breve historia de la literatura española (Alianza Editorial), de Carlos Alvar, José-Carlos Mainer y Rosa Navarro, y me entero de que Ruiz de Alarcón – que, por cierto, tiene dedicada una calle a dos pasos de la puerta de los Jerónimos, y en la que vivió Pío Baroja -, convierte en La verdad sospechosa en protagonista a un embustero, don García, que se enreda y cae víctima de sus propias mentiras en una obra con una construcción perfecta. La obra se representará hasta el 8 de diciembre.
Anunciada con el dulce anzuelo de “Mi primer clásico”, del 19 de diciembre al 5 de enero, se representará En un lugar del Quijote, una versión libre de la novela de Cervantes. Dirigida sabiamente por el argentino Yayo Cáceres, En un lugar de Quijote es una coproducción de Ron Lalá – una compañía de enorme calidad teatral – y de CNTC. El espléndido fragmento de En un lugar del Quijote que Ron Lálá representó en el auditorio hace incluso desear que vuelen los meses de septiembre, octubre y noviembre para asistir al estreno de esta obra dirigida a los niños de cualquier edad (de 5 a 112 años, que parece que es el tope de edad humana). En estos momentos, Ron Lalá triunfa en el teatre Poliorama de Barcelona con su Siglo de Oro, Siglo de Ahora (folía), una obra que ha obtenido un grandísimo éxito de público y de crítica en Madrid y en otros municipios de esta provincia, salvo que se prefiera, en lugar de provincia, la denominación de comunidad autónoma. Como se lee en su web www.ronlalaweb.blogspot.com.es, he aquí nuestros ronlaleros: Juan Cañas, Miguel Magdalena, Íñigo Echevarría, Daniel Rovalher y Álvaro Tato. Ron Lalá canta, baila y gasta un maravilloso humor.
Se representarán en el teatro Pavón otras cinco obras teatrales más: Los áspides de Cleopatra, de Rojas Zorrlilla, El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, La vida es sueño, de Calderón, y otras dos obras más de Lope: La cortesía de España y Las dos bandoleras. Nos esperan, pues, varios meses de felicidad teatral.




