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Ramón Irigoyen es autor de 16 libros de obra original. Ha publicado también 15 libros de traducciones del griego antiguo y moderno.
"Descomunal poeta" (Juan García Hortelano)
"Ya era hora, coño, de encontrar una gran prosa castellana, nueva, vieja y eterna" (Francisco Umbral, Premio Cervantes)

Yllana 25: soberbio teatro

Artículo de Ramón Irigoyen publicado en “Diario de Navarra”. Lunes, 16 de enero de 2017

En los madrileños Teatros del Canal la compañía Yllana celebra su 25º aniversario montando un fantástico espectáculo que reúne lo mejor de las 27 obras representadas por este elenco a lo largo de sus  dos décadas y media de vida teatral. Yllana 25 – título de la obra que ahora se representa y que hace referencia a los años que llevan emocionando y haciendo reír al público – se estrenó el 11 de enero con gran éxito y seguirá en Teatros del Canal hasta el 29 de enero.  ¿Qué tipo de teatro hace Yllana? Del mismo modo que, cuando leemos las novelas de García Márquez y de Vargas-Llosa vemos que adoraron y seguirán adorando, como mínimo, hasta su milésima reencarnación las novelas de Faulkner, su padre ya no solo literario sino incluso biológico, cuando los actores de Yllana saltan al escenario, vemos con la mayor alegría que son hijos de los geniales Monty Pyton, que, ciñéndonos a un solo título cinematográfico, alegraron la vida  a millones de espectadores de los  siglos XX y XXI con su película La vida de Brian. Por nuestros pagos – de Gerona a Huelva, y de Galicia a Almería  –   otra   referencia teatral para Yllana  ha sido  Tricicle, el gran trío de humor sin palabras que hace ahora en la tele publicidad del Danacol que recomiendan para controlar el colesterol.

Yllana es pues una compañía de humor gestual que explota la técnica del clown,  ese payaso que, con aires de afectación y seriedad, está emparejado con el augusto – el payaso bromista y con ropa extravagante –  y al que ya podemos llamar sin remordimientos  con su nombre inglés – ‘clown’ –  porque la Academia ya ha admitido en su diccionario esta palabra nacida en lo que antes se llamaba ‘la pérfida Albión’, que, como todos los países, traiciona a todo el que no sabe protegerse contra la traición. Frente a los santos que se están trabajando su futura canonización y que defienden que hay que confiar en todo el mundo, por esta alusión a ‘la pérfida Albión’ me ha venido a la mente esta frasecilla del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams que escribió esto: “Debemos desconfiar unos de otros. Es nuestra única defensa contra la  traición.”

La compañía Yllana partió del mimo, o sea, de una interpretación teatral que actúa ante el público sirviéndose, sobre todo, de gestos y de movimientos corporales. Yllana partió del mimo y prácticamente se quedó en el mimo porque con sus magistrales gestos y movimientos físicos encandilan al público. ¿Cuántas sonrisas y carcajadas provocó Yllana  en el público el 11 de enero, el día del estreno? ¿Cuántas sonrisas y carcajadas ha provocado en los días posteriores al estreno del espectáculo? Y ya encomendándonos a Heródoto, el padre griego de la historia occidental, ¿cuántas sonrisas y carcajadas ha provocado Yllana a lo largo de los 25 años en que esta  espléndida compañía  ha representado sus 27 espectáculos?

Yllana 25, esta obra maravillosa que derrocha talento y extraordinaria forma física en sus actores, comienza con el corte de la cinta de inauguración del 25º aniversario de la compañía con un derroche de desternillantes gags – palabra inglesa también admitida por la Academia  en su diccionario – generados por el uso descontrolado de unas tijeras que se les van de las manos a los actores. Ya solo ese brillantísimo número justificaría la asistencia a este espectáculo que luego ofrece muchos momentos geniales con fragmentos de ¡Splash!, Brokers, Star Trip y Glup, Glup!, entre otras obras de Yllana representadas a lo largo de su ya largo y exitoso periplo.

Yllana son los geniales Marcos Ottone, Juan Ramos, Joe O’Curneen, Fidel Fernández y David Ottone.

La obra finalizó con el lanzamiento por el público de unas bolas de calcetines preparadas al efecto contra los actores. Fue un final adecuado para una noche inolvidable en la que se oyeron muchas  carcajadas de los espectadores.

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